domingo, 9 de junio de 2013



La historia de mi vida 

Cap 8: La cena

Cuando entramos en el hotel un recepcionista nos acompaño al restaurante y nos llevo a la mesa más alejada y aparte de todo el restaurante. Erick y yo nos sentamos, se me queda mirando, sonriéndome, yo me sonrojo y bajo la mirada. Cruzo las piernas y queda al descubierto mis pies.
El los mira.
-Bonito tatuaje, ¿lo llevas por tu nombre?
-Si. ¿Cómo sabias donde estaba?
Parece que mi pregunta le pilla por sorpresa.
-¿Cómo?
-¿Cómo has sabido donde estaba cuando me estaban... cuando me violaban?
-Pasaba de visitar a un amigo y he visto que alguien tenía problemas y he ido a ayudar.
Baja la mirada.
-Evolet, cuando... cuando he visto que tu eras la que corría peligro...
Levanta la vista y me mira, tiene los ojos rojos y la voz ronca.
-No sabía que hacer.
Le miro fijamente.
-¿Me haces un favor? - digo.
-¿Cuál?
-No volvamos a hablar de esto.
-Vale.
Cuando el metre  nos trae la carta veo los precios y ¿WTF?
¿Sabe lo que cuesta esto? El se ríe ante mi reacción.
-Tranquila, tu pide lo que quieras.
Le miro asombrada.
-Erick, seguro...
-Vamos a cenar aquí, calla y pide.
-Para ser un chico malo eres muy amable.
El me sonríe.
-Oh pequeña e ingenua Evolet, estas viendo mi lado bueno, ya verás que chico más malo conoces mañana.
Su respuesta me coge por banda. El se ríe. 
Al final decido coger unos rabiolis de setas y de postre una tarta de queso con arándanos  el se pide un bistec y un flan de queso.
Cuando el metre trae la cuenta veo que pone: 120 euros.
Erick se saca 150 euros y dice que se quede la vuelta. ¿Cómo? ¿30 euros de propina?
Eso es lo que consigo yo en mi propina de los fin de semana en 3 meses.
Ya en la salida, el aparcacoches nos trae su BMW y me lleva a casa.



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